¿Por qué leer?

Vaya usted a saber… Tuve ganas de contestarle, cuando me lo preguntó. El anciano tenía largos bigotes pelirrojos y unas ojeras suaves, de esas que dicen cuánto se ha visto sin hostilidad ninguna, solo con el peso de lo que pesa y llena. Y me lo volvió a preguntar, sin hostilidad ninguna, solo con el peso de la curiosidad. Y le contesté: “los libros son cartas a amigos desconocidos”.

—Creo, le dije, que algo así escribió un señor que se llama Peter Sloterdijk.
—¿Quién?
—Un señor alemán que escribe y piensa, aunque últimamente está un poco demasiado televisivo…
—¿Cartas a amigos desconocidos…? ¿Y las contestas?

En ese momento, surgió una pregunta maravillosa: ¿Cómo contestar a esas cartas provenientes de siglos pasados y del presente, escritas en mil lenguas traducidas o no, lanzadas al vacío sobre una hoja que en muchas ocasiones no sabía ni dónde ni cuándo iba a llegar, menos a quién…? ¿Cómo contestar a los libros?

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